jueves, 12 de marzo de 2015

La Kali-Lilith Hiperbórea vs la Sophia Gnóstica




Para los gnósticos hiperbóreos la disyuntiva espiritual es clara y terminante, el hombre tiene ante sí dos caminos y deberá elegir uno de ellos: el camino del Espíritu o el camino del alma, agrandar el Yo o renunciar a él, reflejar al Incognoscible o reflejar al Demiurgo. Quien elija el camino del alma, afirman, será disuelto en el Demiurgo. Quien elija el camino del Espíritu deberá enfrentar al Demiurgo y luchar contra él cara a cara, única manera de liberar su Espíritu. Y en este sentido un peligro para el aspirante hiperbóreo, si elige el camino tántrico, es que, como sea que la iniciación yoguística tántrica procura trasmutar al microcosmos humano en un plazo muy breve y conseguir, de ese modo, la identificacion del sujeto con el principio, es decir, con el arquetipo universal y, a través de éste, con el Uno, el Demiurgo, en tal caso el logos kundalini fagocitaría al sujeto anímico y lo refundiría en su esencia cósmica: el samadhi, o los estados nirvanicos, indican que el sujeto animico, el Alma, se ha identificado con el Uno, y que de este modo el sujeto, impulsado por el logos kundalini, ha dado el "gran salto" desde el brahmachakra y se ha situado en un "nivel de conciencia macrocósmico"; el "gran salto" significa que el sujeto ha cruzado el puente metafisico que conduce al plano arquetípico y allí se ha expandido sobre los planos cósmicos por difusion en el aspecto "belleza" o "inteligencia activa" del Demiurgo Creador.


Si el guerrero fracasa no tendrá una segunda oportunidad en ese manvantara. Su yo podrá ser desintegrado en mil pedazos, morirá o se volverá loco. En los manicomios hay muchos de estos casos: "guerreros" vencidos por la fuerza kundalini del Demiurgo. Y, advierten los Hiperbóreos, en el mejor de los casos el sadhaka que experimenta con la consecución por esta vía, la denominada "vía húmeda", se convertirá en un adorador permanente del Creador, o en un "maestro" de la logia blanca. 

Por el contrario, si el yo del Espíritu es lo suficientemente fuerte, podrá vencer al demiurgo-kundalini y liberar al Espíritu para siempre. Perderá su conciencia por breve tiempo y resucitará luego como Espíritu. El guerrero podrá apoderarse, además, de la fuerza kundalini y usarla contra el mismo Demiurgo. En esta guerra final, tan esencial y definitiva, el guerrero podrá perderlo todo durante ese manvantara o ganarlo todo por toda la eternidad. Mediante esta iniciación tántrica, el Espíritu triunfante puede llegar a arrebatar al Demiurgo parte de su creación, un cuerpo y un alma, transformándolos en Espíritu y en materia divina sobre la que aquel ya no tiene control.



En esta vía iniciática preconizada por los Hiperbóreos para liberar a los Espíritus encadenados en el dolor y el karma de la materia por Jehová es, en correspondencia con el sendero de la “mano izquierda” por ellos elegido y para despertar su Kundalini se utiliza el llamado “Yoga Tántrico” o “vía húmeda”, por medio de la unión con lo que llaman la mujer Kali iniciadora, que les transmite e introduce el arquetipo vyria hiperbóreo, y es evidente que en esa estrategia y en tal filosofía -exenta de amor y púramente táctica- se alejan del concepto sagrado y trascendente de la Sophia pura y virginal que constituye la base y fundamento de la llamada Biblia gnóstica que fue la "Pistis Sophia".
 La mujer en tales prácticas es una Lilith, una sacerdotisa o prostituta sagrada, que se confunde con toda aquella tradición matriarcal (la "Gran Madre" o Mater Creadora pagana y terrena) de las diosas lunares de la antigüedad de variadas culturas, como Astarté, Ishtar, Innana o una parte de Afrodita, absolutamente contrapuestas al concepto de lo que significan la Virgen Madre Solar, como son la Sophia gnóstica, la Isis egipcia y la María cristiana, que superan y trascienden la lujuria y el sexo terrenales que representan aquellas divinidades antiguas y promueven la consciencia, la unidad crística y el amor altruista.


En definitiva la práctica tántrica iniciática en cuestión, basada en la relación con la sacerdotisa tántrica, exenta de toda relación conyugal afectiva, se resume en la realización del coito sin llegar al orgasmo, mediante la transmisión del arquetipo hiperbóreo por la mujer kaliniana al shadaka-aspirante.


Las teorías alquimistas tántricas dicen que de esta forma el fuego sexual no se apaga, y se emplea como energía calórica para hacer hervir el matraz de la alquimia interior que convertirá en oro todo el pesado plomo de la naturaleza humana y en definitiva afirman que dicha práctica es la única manera de elevar a la serpiente Kundalini hasta más allá de la coronilla y alcanzar así el nirvana luciférico, para liberar al espíritu y eventualmente regresar al Origen.




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