viernes, 12 de junio de 2015

MIRÉMONOS DE FRENTE, NOSOTROS SOMOS HIPERBÓREOS


“Mirémonos de frente. Nosotros somos hiperbóreos, –sabemos muy bien cuan aparte vivimos. Ni por tierra ni por mar encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos; ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte –nuestra vida, nuestra felicidad… Nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto”.
¿Quién más la encontró? ¿Acaso el hombre moderno? Yo no sé ni salir ni entrar; yo soy todo lo que no sabe ni salir ni entrar, así suspira el hombre moderno ... Estábamos aquejados de esta modernidad, de una paz pútrida, de un compromiso perezoso, de toda la virtuosidad impura del sí y del no modernos. Semejante tolerancia y amplitud de corazón, que lo perdona todo porque lo comprende todo, es para nosotros viento de siroco. Vale más vivir entre los hielos que entre las virtudes modernas y otros vientos meridionales ... Fuimos bastante valerosos; no tuvimos clemencia ni para nosotros ni para los demás; pero por largo tiempo no sabíamos dónde nos conduciría nuestro valor. Nos volvimos sombríos, nos llamaron fatalistas. Nuestro fatum era la plenitud, la tensión, la hipertrofia de las fuerzas. Teníamos sed de rayos y de hechos; estábamos muy lejos de la felicidad de los débiles, de la abnegación. En nuestra atmósfera soplaba un huracán; nuestra naturaleza se oscurecía porque no hallábamos ninguna vía. Esta es la fórmula de nuestra felicidad: un sí, un no, una línea recta, una meta.
    
- Friedrich Nietzsche -


La verdad del encadenamiento espiritual y la farsa del proceso evolutivo, nos está llevando al fin de la historia, se dieron las condiciones para que la “Sabiduría Hiperbórea” esté al alcance de todos los sinceros buscadores, aquellos que no se conforman con la infinidad de creencias y dogmas que les impusieron desde que vinieron a este infierno, y también porque los enemigos del Espíritu, que controlan la cultura y la información, saben que la Sabiduría Hiperbórea, por sí misma, despierta al Espíritu dormido y le hace ver el engaño de la Creación, y toda la falsedad inventada en torno a su Plan de Evolución.


 


El temor del Demiurgo Jehová Satanás, radica en que a medida que se van despertando los Espíritus, el poder de la Ilusión con la que los tienen sometidos, se va debilitando y sus siniestros planes pueden verse perjudicados.

“Mirémonos de frente, somos hiperbóreos” 
significa también haber conocido la Verdad.



En el primer párrafo de El Anticristo, Nietzsche cita al lírico griego Píndaro en la siguiente poesía:

«Más allá del norte, del hielo, del hoy, más allá de la muerte, ¡Nuestra vida, nuestra felicidad! Ni por tierra ni por mar puedes encontrar el camino hacia nosotros los hiperbóreos: así lo vaticinó de vosotros una boca sabia»

Los Hiperbóreos son los descendientes de "Bóreas": Dios de los vientos del norte; quien favoreció a los atenienses contra los persas.

Los hiperbóreos son habitantes de un pueblo fabuloso, patria de Apolo, situado en los confines del océano, más allá de la región de los vientos del Norte. Poseedores del don de la inmortalidad.




Píndaro ya en el siglo V a.C. hablando de los Hiperbóreos :

“Nadie podrá encontrar ni por mar ni por tierra el camino maravilloso que conduce a los hiperbóreos.”
“Nunca la musa está ausente de sus caminos: arpas chocan y flautas lloran y en todas partes los coros de las doncellas giran.
Ni la enfermedad, ni la amarga vejez se mezclan en su sangre sagrada; 
lejos de la mano de obra y la batalla ellos viven.”



- Píndaro (siglo V a.C.) -





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