domingo, 12 de julio de 2015

Las diosas Nornas tejen el destino a los pies del árbol Yggdrasil



Las Diosas nórdicas del Destino, a las que se conocía como Nornas, no eran de ninguna manera dependientes de los dioses, quienes no podían ni cuestionar ni influir en sus decretos bajo ningún concepto. Eran tres hermanas, cuyos nombres eran Urd, Verdandi y Skuld, eran las personificaciones del pasado, el presente y el futuro respectivamente, pero ellas, a su vez, son descendientes de Wyrd, diosa del destino y reguladora de la fatalidad.
Tan pronto como concluyó la Edad de Oro, y el pecado comenzó a recorrer incluso las moradas celestiales de Asgard, las Nornas hicieron su aparición bajo el gran fresno Yggdrasil y establecieron su residencia cerca del manantial Urdar.

Según algunos mitólogos, su misión era la de advertir a los dioses de males futuros, pedirles que hicieran buen uso del presente y enseñarles sanas lecciones del pasado.
Su labor principal era la de tejer el telar del Destino, regar diariamente el árbol sagrado con agua del manantial Urdar y poner tierra fresca alrededor de sus raíces, para que permaneciera fresco y verde por siempre. Las Nornas tejían a veces telares tan extensos que mientras una de las tejedoras se encontraba en la cima de una montaña en el extremo occidental, otra se encontraba en el extremo oriental.
Las hebras de su trama parecían cuerdas y eran de diversos colores, según la naturaleza de los acontecimientos que iban a ocurrir, y una hebra negra, extendiéndose de Norte a Sur, era considerada invariablemente como un presagio de muerte.
Mientras las hermanas viajaban de acá para allá, entonaban una canción solemne.

Aparentemente no tejían según su propio deseo, sino ciegamente, como si ejecutaran de mala gana los deseos de Orlog, la ley eterna del universo, una antigua y poderosa fuerza. 
Dos de las Nornas, Urd y Verdandi, eran consideradas como entidades muy benéficas, pero la tercera, se dice, deshacía inexorablemente su trabajo y, a menudo, cuando estaba casi concluido, lo reducía furiosamente a jirones, esparciendo los restos al viento.


 Urd, "lo que ha ocurrido" Verdandi, "lo que ocurre ahora" y Skuld "lo que debería suceder, o es necesario que ocurra", conforman las tres Diosas del Destino.

Como personificaciones del tiempo, las Nornas eran representadas como hermanas de diferentes edades y características. Urd tenía un aspecto muy viejo y decrépito, continuamente mirando hacia atrás, como si estuviera absorta contemplando sucesos y gentes pasados.
Verdandi, la segunda hermana, era joven, atractiva y audaz, mirando al frente, mientras que Skuld, la del futuro, era representada generalmente con un espeso velo y la cabeza girada en la dirección opuesta a la que Urd estaba mirando y sosteniendo un libro o pergamino que aún no había sido abierto o desenrollado.

Los dioses visitaban diariamente a las Nornas, con las que les encantaba consultar, e incluso el mismo Odín bajaba frecuentemente hasta el manantial Urdar para solicitar su ayuda, ya que ellas respondían por lo general a sus preguntas, manteniendo silencio sólo acerca de su propio destino y el de los demás dioses.

Las tres nornas que controlan el destino existen en un viejo y profundo nivel mítico, aunque probablemente no tan viejo como el arte de hilar y tejer en sí.
Wyrd, encarna un concepto de la cultura nórdica que corresponde a la idea de destino, hecho, karma, sincronicidad, fatalidad, devenir.
Wyrd es una palabra derivada del germánico antiguo wurt y del noruego urðr, del cual deriva la palabra Ørlög. Wyrd y Ørlög son dos conceptos diferentes pero que están asociados. Son dos aspectos de la misma cosa que podríamos representar como el Tiempo.
Ørlög es lo que da vida y orden al Cosmos según una cierta necesidad que podríamos asociar con la idea del “karma” del mundo y que determina la manifestación colectiva y general.
Wyrd tiene la misma función pero con un alcance particular e individual.
El destino individual, regido por Wyrd, se funda en el destino general y colectivo regido por Ørlög.
Aquí podemos intuir que  cada acontecimiento está conectado a todos los demás al igual que el cruce de líneas de la tela de una araña. Cada acción, entonces, está interconectada con todos los demás a través de la influencia ejercida por el pasado. El Wyrd y el Ørlög son vistos como una rueca que une las fibras para así crear los hilos o como una tela que va siendo tejida con esos mismos hilos en un telar. La vida de cada persona es un hilo en su telar, y la longitud de cada cuerda es la duración de la vida de dicha persona. Por lo tanto podríamos diferenciar entre Wyrd y Ørlög ya que son matices de ideas afines. Ørlög se referiría al concepto de ley cósmica (Ør- Principio / lög-Ley) y el Wyrd habla de la red del destino tejida por la Nornas.

Se desconoce si los germanos tomaron prestada la idea de las hermanas Wyrd como tejedores de la Clásica Parcas o si evolucionó desde el fondo general del complejo cultural indoeuropeo. Hay argumentos válidos en ambos lados.
Que todos los eventos están interconectados tiene más implicaciones que sería aparecer en la superficie.
Por ejemplo, si la vida de cada hombre es representado por un hilo, y cada hilo está conectado a los otros a través de la red de Wyrd, entonces la vida de cada hombre está interconectado con las vidas de todos los demás hombres.
No sólo la vida humana estaría interconectada a través de la red, todas las demás formas de vida también.
Cada persona viva depende tanto de otros, de nuestros padres al principio de nuestras vida, de los hombres y mujeres que cultivan nuestros alimentos, de los que lo preparan y lo venden ; los hombres y mujeres que se entrenan para ser médicos, sanadores, terapeutas, soldados y protectores; los hombres y las mujeres que se casan, los que amamos y que nos apoyan emocionalmente, y nos ayudan a crear las futuras generaciones de este mundo. De alguna manera, la red de relaciones humanas y de apoyo es un modelo perfecto de red  Wyrd, porque cada persona afecta a tantas otras personas, y es a su vez afectada por los demás. Esta red de relaciones, se extiende a dimensiones más sutiles.  La vida y la mente no son los regalos que los humanos solo poseen, ni es la realidad tan simple como lo que aparece a nuestros ojos. La mayor parte de la vida que se ve es sólo una pequeña cantidad de vida, en comparación con la vida que habita en las vastas extensiones de la realidad.  La red  Wyrd es una inmensidad que no puede ser comprendida. Dentro de ella se encuentran los lugares, espacios, "dimensiones de la realidad" y "modos de ser" que son casi tan naturales como el "trozo de vida" que los seres humanos experimentamos.  Y aunque no lo veamos, o no seamos capaces de verlo, esas interconexiones hacen que esas dimensiones de la realidad nos afecten, al igual que nosotros influimos en ellas. Eso significa que los  innumerables poderes invisibles, nos afectan todos los días de nuestra vida, al igual que nosotros los afectamos a ellos.



 POEMA: LAS DIOSAS DEL DESTINO  






No hay comentarios:

Publicar un comentario