viernes, 13 de enero de 2017

Los Hiperbóreos



Los Hiperbóreos son los Polares, los Nórdicos. Residen en el Extremo Septentrional, en la Estrella Polar, punto fijo inmanente en torno al cual gira el universo todo como las aspas de un molino giran fijadas al eje, como la esvástica.

La Estrella Polar es el centro espiritual, un Sol Negro que permanece vinculado a la eternidad: el Polo es el lugar impasible opuesto al Sol de este mundo material.


La tradición Polar se dirige hacia el Norte, hacia el Polo, esto es, hacia la Estrella Polar. Así como los templos judeocristianos se orientan hacia  Jerusalén, el nordicismo apunta hacia el inequívoco norte.

El castillo de Wewelsburg tiene una forma triangular cuya torre más destacable, y en cuya cripta la SS realizaba ceremonias secretas, señala el norte.
La forma del castillo es la de un triángulo apuntando al norte.


Por el principio del Sol Negro, el iniciado concentra la fuerza en sí mismo, consiguiendo desvincularse del mundo y de sus manifestaciones mientras todo gira en derredor. Finalmente, la absoluta impasibilidad del Sol Negro vincula al iniciado a la esencia eterna de la divinidad: este es el principio de la esvástica y de la iniciación Polar.

Desde el Más Allá, a través del Sol Negro, desde su divina impasibilidad diamantina, los dioses llaman a los suyos para que se unan a ellos y puedan así liberarse de la cárcel de la locura del mundo demiúrgico y de su ciclo asesino de muerte.


Y es así como para poder alcanzar hasta el Más Allá, el héroe tiene que desafiar la maldición del mundo. El héroe se libera de las cadenas de la esclavitud de la materia y, como ladrón, toma del fruto de la inmortalidad.

En el siglo III a. d. C, Pitheas de Marsella  buscando el Extremo Septentrional llegó hasta la isla de Islandia: ¿Fue su peregrinaje por el mundo exterior el reflejo del viaje de retorno a Hiperbórea que el genio del navegante marsellés había iniciado en su propio interior?.

Finalmente, “ni por tierra ni por mar hallarás el hogar de los hiperbóreos”. 

Sólo alcanzaremos a los dioses por sincronía, esto es, 
cuando nosotros lleguemos a convertirnos en uno de ellos.
Entonces, verás aparecer ante ti Hiperbórea, la Isla Sagrada, resplandeciendo con luz sobrenatural y los dioses te saludarán como a un igual.

Fuente: Ignacio Ondargáin


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