sábado, 28 de enero de 2017

TRADICIONALISMO

Desde la óptica Tradicional se defiende una cosmovisión de la vida y de la existencia enfrentada a la alienante de este nuestro mundo moderno, en lugar de abogar por identificarse con el concepto de ideología que es hijo de la Revolución Francesa y de sus fuentes y emanaciones políticas y filosóficas.
El concepto cosmovisión no admite medias tintas ni enfoques parciales y autónomos del pensamiento y del vivir sino que, por el contrario, aboga por una visión y una percepción de la existencia que abarca la totalidad del actuar y del sentir del hombre y de las sociedades e instituciones.
Anhela la superación de las diferentes versiones del materialismo triunfante y del modelo de hombre como mero conglomerado psicofísico en pos de ese superhumanismo al que se refiere un autor como Giorgio Locchi.
Un superhumanismo que no puede por menos que enfrentarse al antropocentrismo y que reconoce como piedra angular de la existencia la dimensión Superior y Trascendente del ser humano.


 "De lo que queremos tratar es de una forma de entender y de vivir el mundo y la existencia que ha empujado al hombre, en determinados momentos de su historia, a encauzar todo su quehacer cotidiano hacia fines Elevados, Suprasensibles, Metafísicos,... y le ha llevado, en consecuencia, a configurar unos tejidos sociales, culturales, económicos y políticos guiados e impregnados hasta la médula por dichos valores Superiores y dirigidos a la aspiración de la consecución de un Fin Supremo, Trascendente."


Al decir del Sr. Alcántara, de entre los autores que mejor han rescatado, sistematizado y difundido el llamado, por algunos, Pensamiento Tradicional es Julius Evola quien lo ha hecho vertebrándolo en torno al eje más genuino y acertado, que no es otro que el conformado por la ´vía de la acción´.
Por ello el Sr. Alcántara escribió hace un tiempo que la ´Vía de la acción´, ´vía del guerrero´ o (volviendo a echar mano de la terminología del hinduismo) ´vía del shatriya´ más que entenderla desde la óptica de la acción exterior hay que entenderla bajo el prisma de la acción interior.
Hay que entenderla como ascesis, como trabajo interno metódico, riguroso, como ejercicios constantes tendentes a conseguir la autarquía del practicante con respecto al mundo de las pasiones, de las aprensiones, de los sentimientos, de los impulsos, de los instintos y de los sentidos.


Trabajo interno que, tras este disciplinado proceso de –permítasenos la expresión- profilaxis del alma y, por tanto, de autodominio y autocontrol tendrá como siguiente objetivo el conocimiento de realidades cada vez más sutiles y alejadas de la realidad física que perciben nuestros sentidos y como fin último la Gnosis de la Realidad Suprema, incondicionada y eterna que se halla en el origen de todo el mundo manifestado, a la par que también tendrá como fin último la identificación total de la Persona con dicha Realidad Suprema; esto es, la Iluminación o Despertar de la que nos habla el budismo.

Fuente: EDUARD ALCANTARA


"La naturaleza ama el valor y el coraje.Si haces el compromiso la naturaleza responderá a ese compromiso eliminando todos obstáculos imposibles. Ese es el truco, esto es lo que entendieron todos estos maestros y filósofos que lo descubrieron, que realmente tocaron el oro alquímico.
Esta es la danza chamánica bajo la cascada. Así es como se hace la magia: es arrojarse en el abismo y descubrir que este es verdaderamente una cama de plumas."

~ Goethe ~

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