miércoles, 27 de abril de 2016

CARL G. JUNG – El Ánima y el Animus, conceptos de Psique y Self



El Anima y el Animus:

El “alma” que se acumula en la conciencia del ego durante el opus tiene carácter femenino en el hombre y masculino en la mujer. El anima desea reconciliar y unir; el animus trata de discernir y discriminar.

 El anima es el arquetipo de la vida misma

Para Jung, el personaje conforma la cara exterior de la psiquis, dado que es el rostro que se muestra al mundo. A la cara interior del psiquismo la designa bajo los términos “ánima” (en el hombre) y “ánimus” (en la mujer). El ánima representa el lado femenino de la psiquis del varón; y el ánimus es la parte masculina de la psiquis femenina.

El hombre ha desarrollado su arquetipo ánima por la continua exposición a las mujeres durante muchas generaciones, y la mujer ha desarrollado su arquetipo ánimus por su exposición a los hombres. A través de la vida y la interacción uno con otro durante generaciones, cada sexo ha adquirido características del sexo opuesto que facilitan las respuestas adecuadas y la comprensión del sexo opuesto.” Se deduce de esto la importancia de estos arquetipos en las relaciones con el sexo opuesto.
Cada hombre lleva dentro de su psiquis una estampa de todas las impresiones producidas por la mujer a través de los siglos. Lo propio sucede con las mujeres y el ánimus. Dicha estampa, imagen o rastro es inconsciente, y tiende a ser proyectada hacia la persona amada. El ánima en el hombre y el ánimus en la mujer es una de las principales causas de la atracción apasionada o del rechazo exaltado.


Anima: aspecto femenino interno del hombre.
El anima es tanto un complejo personal como una imagen arquetípica de mujer en la psique masculina. Es un factor inconsciente encarnado en cada niño, y es responsable del mecanismo de proyección. Inicialmente identificada con la madre personal, el anima se vivencia más adelante no sólo en otras mujeres, sino como una penetrante influencia en la vida de un hombre.

En el hombre existe un imago no sólo de la madre sino de la hija, la hermana, la amada, la diosa celestial y la diosa infernal. Cada madre y cada amada está obligada a convertirse en portadora y encarnación de esta imagen omnipresente y eterna, que corresponde a la realidad más profunda de un hombre. A él le pertenece esta peligrosa imagen de Mujer; ella representa la lealtad, a la cual él debe a veces renunciar en beneficio de la vida; ella es la muy necesaria compensación por los riesgos, esfuerzos, sacrificios que terminan en desilusión; ella es el consuelo de todas las amarguras de la vida. Y, al mismo tiempo, es la gran ilusionista, la seductora, que lo arroja a la vida con su Maya. 
Y no sólo a los aspectos razonables y útiles de la vida, sino a sus terribles paradojas y ambivalencias donde el bien y el mal, el éxito y la ruina, la esperanza y la desesperación, se contrapesan entre sí.

Ya que ella constituye su mayor peligro, ella exige lo mejor del hombre, y si él lo posee, ella lo recibirá.
El anima se personifica en los sueños a través de imágenes de mujeres que van desde seductoras hasta guías espirituales. Se asocia con el principio de eros, de modo que el desarrollo del anima de un hombre se refleja en cómo se relaciona con las mujeres. Dentro de la propia psique, el anima funciona como su alma, influyendo en sus ideas, actitudes y emociones.
El anima no es el alma en el sentido dogmático, no es un anima rationalis, que es un concepto filosófico, sino un arquetipo natural que resume satisfactoriamente todas las afirmaciones del inconsciente, de la mente primitiva, de la historia del lenguaje y la religión.

Animus: aspecto masculino interno de la mujer.
Al igual que el anima del hombre, el animus es tanto un complejo personal como una imagen arquetípica.
La mujer es compensada con un elemento masculino, y, por lo tanto, su inconsciente tiene, como quien dice, un sello masculino. Esto resulta en una considerable diferencia psicológica entre el hombre y la mujer, y por consiguiente, he llamando animus, que significa mente o espíritu, al factor proyectivo en la mujer. El animus corresponde al Logos paterno, así como el anima corresponde al Eros materno.

El animus es el depósito, por así decirlo, de todas las experiencias ancestrales de hombre que tiene la mujer (y no sólo eso, también es un ser creador y procreador, no en sentido de la creatividad masculina, sino en cuanto a que genera lo que podríamos llamar… la palabra espermática.
Mientras el anima de un hombre funciona como su alma, el animus de la mujer se parece más a una mente inconsciente. Se manifiesta negativamente en ideas fijas, opiniones colectivas e inconscientes suposiciones a priori que reclaman ser verdades absolutas. En una mujer que se identifica con el animus (poseída por el animus), Eros generalmente está en segundo lugar con respecto a Logos.

Al igual que el anima, el animus tiene también un aspecto positivo.
A través de la figura del padre, expresa no sólo opiniones convencionales, sino también lo que llamamos “espíritu”, ideas filosóficas o religiosas en particular, o más bien la actitud resultante de ellas. Así, el animus es un psicopompo, un mediador entre lo consciente y lo inconsciente y la personificación de este último.

Extraído parcialmente de Daryl Sharp, Lexicon Junguiano



Estructura de la psique:

La teoría de Jung divide la psique en tres partes:

La primera es el Yo, el cual se identifica con la mente consciente. Relacionado cercanamente se encuentra el inconsciente personal, que incluye cualquier cosa que no esté presente en la consciencia, pero que no está exenta de estarlo.
El inconsciente personal sería como lo que las personas entienden por inconsciente. La diferencia estriba en que no contiene a los instintos, como Freud incluía. La tercer parte es  el inconsciente colectivo, que constituye la “herencia psíquica” de la Humanidad. 
Jung dice que existen ciertas experiencias que demuestran los efectos del inconsciente colectivo más claramente que otras. La experiencia de amor a primera vista, el déjà vu y el reconocimiento inmediato de ciertos símbolos y significados de algunos mitos, se pueden considerar como una  conjunción súbita de la realidad externa e interna del inconsciente colectivo.
Los contenidos del inconsciente colectivo son los llamados arquetipos.


La sincronicidad:

Sincronicidad es un término acuñado por el psiquiatra suizo C. G. Jung, quien lo concibió para describir la singular ocurrencia de dos o más acontecimientos de igual o similar significación, sin conexión causal posible. Este principio incluye necesariamente a un sujeto que perciba y experimente en forma consciente el significado común entre un hecho del mundo interno y uno o más del mundo subjetivo. La sincronicidad  se distingue así del mero sincronismo – ocurrencia simultánea de dos sucesos cualesquiera – y se opone abiertamente a la ley de causa y efecto.
Un ejemplo simple de sincronicidad sería el recordar repentinamente a un compañero de colegio del que no se ha sabido nada desde entonces; encontrarlo casualmente en la calle a las pocas horas o días, y simultáneamente leer en el diario una información referida a la profesora que enseñaba en ese curso.

El Self (Si-mismo):

El arquetipo más importante es el de self . El self es la unidad última de la personalidad y está simbolizado por el círculo, la cruz y las figuras mandalas que Jung halló en las pinturas.
Un mandala es un dibujo que se usa en meditación y se utiliza para desplazar el foco de atención hacia el centro de la imagen. Puede ser un trazo tan simple como una figura geométrica o tan complicado como un vitral.


La meta de la vida es lograr un self:  El self es un arquetipo que representa la trascendencia de todos los opuestos, de manera que cada aspecto de nuestra personalidad se expresa de forma equitativa. Por tanto, no somos ni masculinos ni femeninos; somos ambos; lo mismo para el Yo y la sombra, para el bien y el mal, para lo consciente y lo inconsciente, y también lo individual y lo colectivo.





En el centro de la figura del Mandala Kalachakra se encuentra el SEFT, el SI-MISMO; nuestro proceso de individuación.
Para Carl Jung el arquetipo más importante es el de self . El self es la unidad última de la personalidad y está simbolizado por el círculo, la cruz y las figuras mandalas que Jung halló en las pinturas.
Un mandala es un dibujo que se usa en meditación y se utiliza para desplazar el foco de atención hacia el centro de la imagen. Puede ser un trazo tan simple como una figura geométrica o tan complicada como un vitral.
La meta de la vida es lograr un self: El self es un arquetipo que representa la trascendencia de todos los opuestos, de manera que cada aspecto de nuestra personalidad se expresa de forma equitativa. Por tanto, no somos ni masculinos ni femeninos; somos ambos; lo mismo para el Yo y la sombra, para el bien y el mal, para lo consciente y lo inconsciente, y también lo individual y lo colectivo.

 Mandala Kalachakra:



Extraído parcialmente de Aquileana

viernes, 2 de octubre de 2015

EL SELBST (Sí-mismo)



SELBST (Sí-mismo en alemán):
Es definido por Carl Gustav Jung como el arquetipo central de lo inconsciente colectivo,
el arquetipo de la jerarquía, es decir la totalidad del hombre.
El sí-mismo es una unión de los opuestos (por excelencia).
SELBST: Representa el fin último del proceso de individuación.


El SELBST (sí-mismo) es una magnitud antepuesta al yo consciente. Comprende no sólo la «psique consciente», sino también lo «inconsciente», y por ello es, por así decirlo, una personalidad que también somos... la integración de nuestra SOMBRA como totalidad simbólica de unificación de los opuestos.
No existe posibilidad alguna de alcanzar también una «consciencia» aproximativa del sí-mismo, pues por más que queramos hacerlo consciente siempre existirá una cantidad indeterminada de inconsciente que pertenece a la totalidad del sí-mismo.
El sí-mismo es no sólo el “centro”, sino también aquel ámbito que encierra la consciencia y lo inconsciente; es el centro de esta totalidad como el “yo” es el centro de la consciencia.
El sí-mismo es también “la meta de la vida”, pues es la expresión más completa de la combinación del destino que se llama individuo.


Definición:
Podríamos dar una doble definición al concepto de sí-mismo:
Imagen arquetípica de totalidad, vivenciada como poder transpersonal que confiere sentido a la vida; por ejemplo: Kristos, Buda, Wotan, Runas, figuras-mándalas.

Teóricamente el sí-mismo, centro y totalidad de la psique, vivenciado como aquello que gobierna al individuo y hacia lo que se dirige inconscientemente.
Principio de coherencia, estructura y organización que rige el equilibrio y la integración de los contenidos psicológicos.
Sin la vivencia de los opuestos no existe experiencia de la totalidad y, por ende, tampoco un acceso interior a las figuras sagradas.

" No hay luz sin sombra y no hay un total psíquico sin imperfección. La vida requiere para su desarrollo no de la perfección sino de la plenitud. Sin imperfección, no hay progresión ni ascensión."... Carl Gustav Jung


Extracto del hombre Sus Símbolos de Carl G. Jung
 


El Ser es uno de los arquetipos de Jung, que significa la unificación de la conciencia y la inconsciencia de una persona, y en representación de la psique en su conjunto. El Sí mismo, según Jung, se dio cuenta de que el producto de la individuación, que en su opinión es el proceso de integración de la propia personalidad para Jung, el Sí mismo está simbolizado por el círculo (especialmente cuando divide en cuatro cuadrantes), la plaza, o el mandala. Que distingue la psicología de Jung es la idea de que hay dos centros de la personalidad. El ego es el centro de la conciencia, mientras que el Sí mismo es el centro de la personalidad total, que incluye la conciencia, el inconsciente, y el ego.
El Sí mismo es a la vez el todo y el centro. Mientras que el ego es un pequeño círculo autónomo fuera del centro contenido dentro del conjunto.
Jung considera que desde el nacimiento de cada individuo tiene un sentido original de totalidad - del Ser -, pero que con el desarrollo de un ego-conciencia se separa, por cristalización del sentimiento original de la unidad. Este proceso de ego-diferenciación proporciona la tarea de la primera mitad del propio ciclo de vida, aunque Jung también vio la salud psíquica como en función de un retorno periódico al sentido de uno mismo, algo facilitado por el uso de mitos, ceremonias de iniciación y ritos. La diferenciación del ego se había logrado con éxito, y el individuo anclado firmemente en el mundo externo, Jung consideró una nueva tarea a continuación, surgió en la segunda mitad de la vida, un retorno al redescubrimiento consciente a la individuación del Ser.

 

En el centro de la figura del Mandala Kalachakra se encuentra el SEFT, el SI-MISMO; nuestro proceso de individuación.
Para Carl Jung el arquetipo más importante es el de self . El self es la unidad última de la personalidad y está simbolizado por el círculo, la cruz y las figuras mandalas que Jung halló en las pinturas.
Un mandala es un dibujo que se usa en meditación y se utiliza para desplazar el foco de atención hacia el centro de la imagen. Puede ser un trazo tan simple como una figura geométrica o tan complicada como un vitral.
La meta de la vida es lograr un self: El self es un arquetipo que representa la trascendencia de todos los opuestos, de manera que cada aspecto de nuestra personalidad se expresa de forma equitativa. Por tanto, no somos ni masculinos ni femeninos; somos ambos; lo mismo para el Yo y la sombra, para el bien y el mal, para lo consciente y lo inconsciente, y también lo individual y lo colectivo.

Mandala Kalachakra:





El sí-mismo en la doctrina Advaita:


Sri Nisargadatta:

Pregunta: Si el sí-mismo es siempre lo no conocido,
¿qué se realiza entonces en la realización de sí mismo?

Respuesta: Saber que lo conocido no puede ser mí mismo ni mío, es suficiente liberación. La liberación de la autoidentificación con un flujo de recuerdos y de hábitos, el estado de maravillamiento ante los infinitos alcances del ser, su inagotable creatividad y total transcendencia, la absoluta ausencia de temor nacida de darse cuenta de la ilusoriedad y transitoriedad de todo modo de consciencia, fluyen de una fuente profunda e inagotable.
Conocer la fuente como fuente y la apariencia como apariencia, y a uno mismo solo como la fuente es la realización de sí mismo.





SELBST en la Sabiduría Hiperbórea:

EL DESPERTAR DEL VIRYA PERDIDO Y EL DESPERTAR DEL DESPERTAR ...EL SELBST ASIENTO DEL YO DESPIERTO...
No importa aquí el motivo de la decisión: la intuición del Yo Infinito o del Símbolo del Origen, o haber escuchado la Canción de A-mort de los Siddhas, etc.
Lo importante es que, cuando el virya perdido se decide a procurar la liberación del Espíritu, SU PRIMER PASO SOLO PUEDE CONSISTIR EN LA BUSQUEDA DEL SELBST, EL ASIENTO DEL YO DESPIERTO.
La concreción de esa búsqueda implica un SALTO GNOSTICO que separa al Yo de su confusión con el sujeto consciente, de su identificación con el tiempo inmanente, y lo traslada hacía el selbst, convertido así en Yo despierto, en sujeto atemporal. Desde el selbst el Yo despierto podrá, al fin, realizar el desencadenamiento del Espíritu y trasmutarse, si lo desea, en Siddha Berserkr.
Se advierte, entonces, el valor de ese ¨primer paso que conduce al selbst y se comprende, también, el interés sumo que para el virya perdido reviste su ejecución.


A ese primer paso la Sabiduría Hiperbórea lo denomina DESPERTAR.