jueves, 5 de marzo de 2015

La iniciación Tántrica Hiperbórea



 Durante los últimos años ha tenido gran predicamento la búsqueda de la iluminación kundalínica, el samadhi o satori tántrico por medio del ejercitamiento del maithuna oriental, que no es sino el uso de la energía sexual de acuerdo con determinadas normas y disciplinas, en las que mediante la unión sexual sin orgasmo del sadhaka con la sacerdotisa tántrica, la representante de la diosa Kali o de la originaria Lilith, se pretende la ascensión de la energía kundalínica, chacra a chacra, desde el inferior, muladhara, hasta agna y finalmente hasta el chacra coronario, sahasrara o brahmachacra, que dará lugar, presuntamente, si el practicante no equivoca su actuación que podría derivar en tremendos perjuicios físicos y mentales, a la fusión con lo divino, lo búdico, la unidad esencial.

Para los gnósticos hiperbóreos la disyuntiva espiritual es clara y terminante, el hombre tiene ante sí dos caminos y deberá elegir uno de ellos: el camino del Espíritu o el camino del alma, agrandar el Yo o renunciar a él, reflejar al Incognoscible o reflejar al Demiurgo. 


"Quien elija el camino del alma, afirman, será disuelto en el Demiurgo."

Quien elija el camino del Espíritu deberá enfrentar al Demiurgo y luchar contra él cara a cara, única manera de liberar su Espíritu. Y en este sentido un peligro para el aspirante hiperbóreo, si elige el camino tántrico, es que, como sea que la iniciación yoguística tántrica procura trasmutar al microcosmos humano en un plazo muy breve y conseguir, de ese modo, la identificacion del sujeto con el principio, es decir, con el arquetipo universal y, a través de éste, con el Uno, el Demiurgo, en tal caso el logos kundalini fagocitaría al sujeto anímico y lo refundiría en su esencia cósmica: el samadhi, o los estados nirvanicos, indican que el sujeto animico, el Alma, se ha identificado con el Uno, y que de este modo el sujeto, impulsado por el logos kundalini, ha dado el "gran salto" desde el brahmachakra y se ha situado en un "nivel de conciencia macrocósmico"; el "gran salto" significa que el sujeto ha cruzado el puente metafisico que conduce al plano arquetípico y allí se ha expandido sobre los planos cósmicos por difusion en el aspecto "belleza" o "inteligencia activa" del Demiurgo Creador.
En esta lucha final, el Demiurgo será la gran fuerza disolvente, también llamada kundalini, el Demiurgo en el hombre. El Logos kundalini es el aspecto Logos del Demiurgo y, como tal, es el Verbo de el Uno manifestado en el microcosmos. Kundalini es, en el cuerpo humano, el Logos "creador" o "plasmador de formas", expresión análoga del Logos Solar o Logos Cósmico. Está "dormido" porque el microcosmos ya fue creado, y evoluciona, siguiendo el proceso del Arquetipo Manú de su raza.

"Si el guerrero fracasa no tendrá una segunda oportunidad en ese Manvantara.
Su yo podrá ser desintegrado en mil pedazos, morirá o se volverá loco."

En los manicomios hay muchos de estos casos: "guerreros" vencidos por la fuerza kundalini del Demiurgo. Y, advierten los Hiperbóreos, en el mejor de los casos el sadhaka que experimenta con la consecución por esta vía, la denominada "vía húmeda", se convertirá en un adorador permanente del Creador, o en un "maestro" de la logia blanca.

Por el contrario, si el yo del Espíritu es lo suficientemente fuerte, podrá vencer al demiurgo-kundalini y liberar al Espíritu para siempre. Perderá su conciencia por breve tiempo y resucitará luego como Espíritu. El guerrero podrá apoderarse, además, de la fuerza kundalini y usarla contra el mismo Demiurgo.
En esta guerra final, tan esencial y definitiva, el guerrero podrá perderlo todo durante ese manvantara o ganarlo todo por toda la eternidad.
Mediante esta iniciación tántrica, el Espíritu triunfante puede llegar a arrebatar al Demiurgo parte de su creación, un cuerpo y un alma, transformándolos en Espíritu y en materia divina sobre la que aquel ya no tiene control. 
El objetivo exotérico declarado de toda yoga es despertar a Kundalini y hacerla subir por el canal shushumna, de chakra en chakra, hasta el centro superior ajna chakra. Desde allí, la fuerza de Kundalini permitirá extender la conciencia a los otros cuerpos sutiles del hombre y llegar al sahasrara o loto de los mil pétalos, adonde se logra la fusión con el Demiurgo Brahma, mediante un "salto de conciencia" hacia la inmanencia absoluta.
Con la conciencia en el sahasrara se consigue un éxtasis que consiste, paradójicamente, en la disolución de la conciencia individual, luego de su fusión o identificación con la "conciencia cósmica" o sea: con el Demiurgo.
Para el Tantra Hiperbóreo este objetivo exotérico, el estado de trance o samadhi y la fusión con El Uno o nirvana, en el sahasrara, es simplemente un suicidio.
La casta Kshatriya hindú, origen en ciertos aspectos del gnosticismo nirvánico hindú, después de la catástrofe atlante había conservado como herencia de sus antepasados gran parte de la Sabiduría Hiperbórea: en especial, la casta guerrera conocía el Misterio de A-mort, el secreto de la caída original del Espíritu Hiperbóreo; tal secreto permitía la práctica de una iniciación nupcial durante la cual se aprovechaba el poder plasmador del logos kundalini en beneficio de una vía secreta de liberación de la Sabiduría Hiperbórea: éste era el llamado "Yoga Occidental" del cual se derivaría, luego de una tremenda degradación cultural, el Tantra yoga, del cual conocemos actualmente algunas variantes exotéricas.
El objetivo hiperboreo del Tantra Yoga consiste en remontar la memoria de la sangre hasta el momento del encadenamiento espiritual, hasta dar con el primer recuerdo asentado en el simbolo del origen; este recuerdo corresponde, como es natural, al gran antepasado hiperboreo.
Y dicho  yoga occidental se basa en dos principios activos fundamentales: la presencia volitiva del yo, la colaboracion de una mujer hiperborea, la mujer Kaly o Lilith, con el fin de conseguir un "reencuentro" con el espiritu, anhelado durante millones de años. La mujer hiperborea sera quien, en el curso del acto sexual, o maithuna, proyecte sobre el sadhaka la forma de "Lilith", la compañera guerrera del espiritu hiperboreo;   de esa "trasmutacion" el sadhaka no resultara convertido en Manu demiúrgico sino en guerrero hiperboreo, en siddha inmortal, pues para el Tantra yoga, como para cualquier otra vía gnóstica hiperbórea de liberación, el objetivo declarado es el regreso al Origen, el desencadenamiento del Espíritu, su reorientación estratégica, su reversión, y la libertad absoluta de la eternidad. Ello lo hará el sadhaka, desde luego, no identificando el microcosmos con el principio del arquetipo Manú demiúrgico, sino plasmando la forma del logos plasmador, de kundalini, con la imagen de Lillith y consumando en la sangre la boda mágica del gran antepasado hiperbóreo.

Transmutando el cuerpo físico del sadhaka e inmortalizándolo durante la práctica del maithuna, el acto sexual, el guerrero hiperbóreo tántrico logrará su ansiado objetivo. Quedará así liberado de las cadenas Kármicas, permitiendo que se manifieste en él la conciencia del espíritu hiperbóreo.
Llegado a tal estado, con su cuerpo de vraja y su conciencia gnóstica despierta, se es ya un Siddha, un ser capaz de aplicar la posibilidad pura que brinda el Vril y abandonar, si lo prefiere, el Universo material.
El maithuna o unión sexual es, en el Tantra, la culminación de un ritual y a este ritual se llega luego de una larga preparación filosófica y práctica.
Especialmente se aprende a controlar la respiración y el ritmo cardíaco a voluntad y luego a distinguir los nadis, o canales internos de energía y los chakras, o vórtices de energía.

Si el sadhaka tántrico lo llega a conseguir sin perderse en la locura por una desviación de la delicadísima energía o impulso del logos kundalini, el Espíritu, le dice el Lucifer interno al aspirante, se hará una sola entidad divina con su cuerpo y su alma. A partir de entonces, asegura la promesa luciférica, será para siempre un Espíritu-Alma-Cuerpo, por toda la eternidad.
Esta entidad tendrá los mismos rasgos físicos que tenía el guerrero en el momento de su transformación, de su transmutación en materia divina de vajra indestructible. El cuerpo y el alma, divinizados e incorporados por el Espíritu, serán el trofeo que ostentará eternamente como recuerdo de su paso triunfante por el mundo perverso de la materia creada.
Un hombre así, que se habrá liberado del Demiurgo y de su cadena de reencarnaciones, ha roto definitivamente con todo lo creado, con todo lo que para él era impuro, y producirá siempre una inmensa conmoción y desequilibrio en el universo creado. 

En su consecuencia, el objetivo esotérico del Tantra gnóstico, hiperboreo o luciférico, es el mismo de toda estrategia hiperbórea y de todas esas prácticas que vienen a constituir los ofrecimientos al aspirante espiritual de la ficción y la tentación luciféricas: la mutación de la naturaleza animal del hombre de a pié por la presuntamente divina e inmortal del Siddha luciférico. Y es por eso precisamente que debe tenerse bien en claro que el virya hiperboreo, por medio del tantra, no busca ninguna fusión con el Cristo sino, por el contrario, persigue aislarse totalmente de El para ganar la individualidad absoluta que otorga el "Vril". 


Es evidente por tanto que la técnica iniciática que promueven y fomentan los Hiperbóreos, en el sentido más oriental, constituye un atajo más en el orden de las mancias, las magias y los chamanismos de los tiempos antiguos, al margen del único fin justificativo de la existencia humana, según el Plan divino.




Solo la consciencia y la consecución de una individualidad madura, asentada y libre, permitirá, con la asistencia y trascendencia de la componente luciférica anímica, una verdadera emancipación de este mundo de sufrimiento y dolor, para que eventualmente la Humanidad logre liberarse de las cadenas de la materia, por el propio esfuerzo y constante sacrificio consciente, hasta constituirse en su día en una Jerarquía Divina y Espiritual, si prospera el plan divino, constituirá el rasgo esencial guardado para el ser humano: la Libertad, que tanto añoran los Hiperbóreos Luciféricos.

domingo, 1 de marzo de 2015

La iniciación Hiperbórea (Espiritual) o la iniciación Demiúrgica Cristiana (del Alma)



Todo hombre, tarde o temprano, establecen los autores gnósticos, deberá optar por uno de los dos únicos caminos, opuestos e irreconciliables, que existen para él: la realización de su Alma o la realización de su Espíritu. No hay una tercera posibilidad. El camino de la mano derecha, hacia el Demiurgo, a través del perfeccionamiento del alma, o por el contrario el Camino de la Mano Izquierda, hacia el Incognoscible, a través de la liberación del Espíritu.



El Alma o el Espíritu son lo que constituye la meta u objetivo particular de una iniciación, y por ello, sólo existen iniciaciones del Alma e iniciaciones del Espíritu. Ambas tienen por finalidad facilitar el acceso del aspirante hacia el destino escogido por él. La Iniciación Hiperbórea, es el tránsito, no espacial ni temporal, sino estratégico hacia el Selbst (Sí-mismo), hacia Hiperbórea terrestre, hacia Thule, hacia Agartha, hacia el Valhalla, hacia Venus, hacia el Origen, hacia Hiperbórea original, fuera del demencial Universo material creado por El Demiurgo, El Uno, hacia la eternidad del Espíritu, cerca del Dios Incognoscible y de Kristos Lucifer, el Gran Jefe de la Raza de los Espíritus Hiperbóreos. 


Para los gnósticos hiperbóreos, el objetivo de las iniciaciones del Alma tiene por objeto la fusión final con el Demiurgo. Si alguien nos habla de la "unión con Dios", de "perderse en Dios", de la "fusión de la conciencia individual con la Conciencia Una", del samadhi (disolución en el Demiurgo), etc., los seguidores de Lucifer sabrán, que se encuentran frente a una religión, secta o movimiento esotérico dirigido finalmente por el Demiurgo, y en su consecuencia las iniciaciones que se puedan otorgar allí, serán iniciaciones del Alma y no del Espíritu. Por el contrario, en las iniciaciones del Espíritu jamás se habla de fusión con ningún Dios. Al final del camino, cuando se produce el enfrentamiento total con el Demiurgo, afirman los Hiperbóreos, el iniciado deberá resistirle y rechazarle, excluirle y excluirse para siempre. En estos casos no se hablará del samadhi sino del kaivalya: que significa separación absoluta. Pero un kaivalya especial, no sólo una separación total con respecto a todo lo creado por el Demiurgo, sino que el verdadero kaivalya comprende inevitablemente la separación total y absoluta del Demiurgo mismo.


Además, un principio fundamental de la iniciación luciférica sería distinguir que en las iniciaciones que conducen al Demiurgo se procura, afirman ellos, en el aspirante un debilitamiento paulatino del Yo y su posterior renuncia a él. Los gnósticos luciféricos creen que todo movimiento religioso que trabaje a favor del Demiurgo le dará una gran importancia a la necesidad de anular al Yo en los aspirantes. Tienen el convencimiento de que para que la fusión con el Demiurgo tenga éxito, es fundamental que el aspirante renuncie totalmente a su Yo. Una vez que el yo se haya desintegrado, la cáscara vacía en que el iniciado se ha convertido será llenada inmediatamente por el Demiurgo. 


Tal hombre, afirman, se ha entregado al Demiurgo como un animal que va a su propio sacrificio, hacia la nada y la nada es llenada por el Demiurgo. Y así se ha cumplido la meta del Demiurgo, ese hombre ha recorrido un largo camino para terminar disolviéndose en Aquel que le creó. A la inversa, en las iniciaciones del Espíritu, afirman los hiperbóreos, se procura siempre una ampliación y engrandecimiento del Yo y una acumulación suplementaria de "poder". Agrandar y aumentar el Yo, alegan, es acercar el Espíritu. Pues si no existe el Yo, el Espíritu no puede manifestarse. Renunciar al Yo es renunciar al Espíritu. Obviamente no se refieren al Yo como Alma, sino al yo como afirmación del poder personal y el ego.
Así como en las iniciaciones del Alma se habla de evolución, de futuro y de progreso, cuando se dice que "El alma debe evolucionar hasta fundirse con Dios", o que "Toda la creación evoluciona hacia Dios", o que "La sociedad humana continuará evolucionando hasta llegar a ser una comunión universal de almas", en las iniciaciones del Espíritu se habla de retorno y de pasado. Para los gnósticos el mundo marcha hacia su degradación y su destrucción, ya que nada bueno nos espera en el futuro. Es imprescindible la restauración de Algo que existió en el pasado. Para reparar la Gran Injusticia cometida por el Demiurgo y sus Jerarquías, es preciso retornar hacia ese pasado para desactivar todo, para liberar lo que haya que liberar y para destruir lo que haya que destruir. Y sobre todo es preciso distinguir, dicen abiertamente, que en eso que denominan las iniciaciones del Alma se hablará de compasión, devoción, amor, generosidad y servicio. Compasión por todos los seres creados por el Demiurgo, amor al Demiurgo y a los demás hombres, haciendo se hincapié en la culpa y en el arrepentimiento..


 "Amor a todo lo que el Aliento de Vida Divina ha traído a la existencia". Servir a los demás, a los "Maestros" de la Logia Blanca y al Demiurgo, dicen, "para que se cumpla el Plan de la Tierra ". 
Por el contrario, en las iniciaciones del Espíritu se habla del aspirante como de un guerrero que ha declarado la guerra total a las fuerzas de la materia. No se habla de paz sino de espada, se habla de lucha por la libertad y de asaltar el cielo. No se habla de amor ni de devoción, ni de culpa ni de arrepentimiento, sino de deber, de honor y de venganza. Hay que tener en cuenta que a medida que el aspirante se va Espiritualizando, aumentan en él la agresividad y la repulsión contra todo lo que es anti-Espiritual e impuro, material y creado. 


Es, ni más ni menos que la hostilidad natural del Espíritu hacia el Demiurgo y hacia su obra. Y ahí distinguen y establecen claramente que si el Espíritu sintiera amor hacia el Demiurgo y su creación, no sería un Espíritu, sería un Alma. El Alma, afirman, es amor puro (al Demiurgo y su obra). El Espíritu es odio puro (al Demiurgo y a su obra).
La consumación de su liberación y emancipación se realiza durante la ceremonia de iniciación, en la que el aspirante se dirige al Demiurgo declarando su independencia con respecto a él y a su creación, comunicándole expresamente que ya no pertenece a su esfera de autoridad y que ha trascendido todo su poder e influencia. El iniciado reconoce al Dios Incognoscible, rechaza la autoridad del Dios creador y sus mandamientos, y declara que ha sido liberado para siempre del poder del Demiurgo. Y por tanto a partir de allí su relación con el Demiurgo será completamente distinta. A través de la iniciación gnóstica, el iniciado luciférico ha cambiado radicalmente su relación con el Dios creador, pues por fin se ha separado del Demiurgo y de toda la creación. Se ha separado de su cuerpo y de su alma. Ha quedado fuera de las leyes que rigen el mundo de la materia y del tiempo, fuera de todo lo que no sea su esencia, su Espíritu. 

¿Por qué estoy aquí, en este mundo?, se pregunta el aspirante gnóstico Y se contesta, siguiendo la filosofía espiritual luciférica: estoy aquí para ser usado como animal de laboratorio, en un experimento descabellado y demencial concebido por un Dios inferior. Este plan requiere del aprisionamiento de mi Espíritu Eterno, a fin de utilizar su potencia antimateria para impulsar la evolución de ese engendro impuro y perecedero denominado cuerpo-alma. Para que un hombre pueda alcanzar alguna vez el objetivo final para el cual ha sido creado, que sería su fusión y su transformación en el Demiurgo, es imprescindible la potencia de un Espíritu. Esta energía antimateria, capaz por sí sola de poner en peligro a toda la creación, es parcialmente desactivada y disminuida a fin de ser utilizada sin peligro.


 Para ello el Espíritu debe ser encerrado y confundido, para que aporte solo una ínfima parte de su potencial a la obra siniestra del demiurgo. Por tanto mi finalidad en esta vida es que debo despertar. Debo tomar conciencia de mi verdadera situación y hallar una salida. A continuación deberé liberarme y escapar de la prisión. A partir de entonces el Espíritu liberado le está arrebatando al Demiurgo creador su obra más importante y echando por tierra con sus planes, dice el creyente gnóstico, que piensa que el Demiurgo creó al hombre para que le admire y adore devocionalmente. Y al final ha de ocurrir justamente lo contrario: el cuerpo y el alma del hombre habrán de ser transformados por el Espíritu en opositores radicales al creador y a su obra.
 La Gnosis Primordial, el Lucifer interno, en el momento de la iniciación luciférica y antes dentro de todo el proceso de liberación del Espíritu, le dice al aspirante  que debe elegir uno de sus yoes, el más fuerte, el más parecido a su Espíritu. No importan los demás yoes, sólo importa ese yo, el yo del Espíritu. Hay muchos yoes en cada hombre, pero solo uno corresponde al Espíritu. El resto son yoes del Alma. Estos últimos impulsan al hombre a "amar a Dios", "amar al prójimo", "poner la otra mejilla", "compartir todo con los demás", "colaborar en la obra de Dios", etc. El Yo del Espíritu, por el contrario, es el máximo opositor al creador y su creación. Por ello es preciso distinguir entre el Yo que corresponde al Espíritu y al Dios Incognoscible, por una parte, y los demás yoes, verdaderas legiones de diablos, por la otra, dice la doctrina gnóstica hiperbórea. El Espíritu en el hombre representa al Dios Incognoscible. El cuerpo y el Alma del hombre representan al Dios creador y por lo tanto es eso lo que debemos distinguir: el bien (el Espíritu) y el mal (el cuerpo-alma demiúrgico) dentro del hombre.
Hasta aquí hemos expuesto con la mayor objetividad posible las líneas preconizadas por los promotores de la Iniciación Hiperbórea, con todos sus matices luciféricos y gnósticos, y lo cierto es que la Iniciación Luciférica fue la única Iniciación correcta posible durante todos los miles de años previos a la encarnación de Cristo hace dos mil años en el mundo físico. Todas las iniciaciones que en nuestro planeta han tenido lugar durante milenios se han producido  gracias a la intervención y las energías de Lucifer, tal y como explica en reiteradas ocasiones Rudolf Steiner. Y en realidad Lucifer planteó un problema a la evolución humana por lo excesivo de su moralidad, puritanismo y espiritualidad, que hubieran desligado prematuramente a la humanidad del mundo material, y fue por esa razón que Jehová tuvo que vincular al ser humano a la tierra a través de los instintos y las pasiones, tal y como explica Steiner al hablar de la exacta naturaleza de la Octava Esfera.


A nuestro entender tanto la Iniciación Luciférica, como lo fue la budista, con su moralidad estrictamente rígida y su patente rechazo por el mundo material, como la Iniciación Ahrimánica (la de los Mahatmas Hindúes de Blavatsky y la de los Brujos mexicanos de Castaneda) son líneas de Iniciación ya antiguas y desviadas, pero ninguna de ellas puede ser designada con rigor como pertenecientes a la Iniciación Invertida o de Magia Negra, que pertenece a un orden de realidad absolutamente diferente. ¿Dónde enclavar a la Hiperbórea que reivindica la violencia destructiva netamente asúrica del NS?. La Iniciación Luciférica persigue un bien para la Humanidad: que retorne a su situación primigenia, en un estado de plenitud y bienaventuranza, en el mundo suprasensible. 


Ahriman*, a su vez, es menos realista todavía que Lucifer, hasta el punto de considerar factible convertir el "infierno" del mundo físico material en un "Paraíso", en el que los hombres puedan vivir felices, y así, pretende conseguir aislar a la tierra de las destructivas y nefastas influencias Asúricas y convertirlo en un "vergel" para el disfrute del ser humano.
(*) En la antigua religión zoroástrica, Ahriman es el representante del Mal, el que se enfrenta a Ahura Mazda, principio del Bien. El filósofo austríaco Rudolf Steiner consideraba a Ahriman, junto a Lucifer, como un poder espiritual que se hallaba por encima del ser humano.
El reino de Ahriman es la materia, siendo él el señor absoluto.
 

Bajo el punto de vista iniciático cristiano, en un prisma básicamente realista,   se comprende que el "paraíso en la tierra" es una utopía irrealizable. Allí donde estén los Asuras no habrá nunca paraíso posible, y los Asuras son inseparables del mundo material, pues tales seres son las únicas entidades capaces de generar materia física, y mientras la humanidad precise del mundo físico para adquirir una consciencia individualizada y autónoma, habrá de seguir pagando su deuda a tales entidades, los Espíritus de la Oscuridad. 


Artículo de Revista Biosofia

La visión de la Gnosis Primordial Hiperbórea



La Gnosis Primordial establece que la materia es mala e impura, la materia es la prisión del Espíritu. Este mundo material es el infierno. La materia es mala, y si la materia es mala el creador de la materia debe ser, por consiguiente, alguien malo. Para la Sabiduría Gnóstica Hiperbórea el mundo material, este mundo, ha sido creado no por un dios bueno o justo sino por un Satanás creador. La materia es algo satánico, por lo tanto quien la creó debe ser también un ser satánico. El tiempo y el espacio fueron creados juntos, son inseparables, y el tiempo es el aliento del dios creador. Los animales tienen que desgarrarse entre sí, destrozarse, para poder comer y sobrevivir. Los seres humanos necesitan engañarse unos a otros en todos los órdenes de la vida, para superarse, para competir, para sobrevivir mejor.

El Dios creador no es el único dios. Hay por encima de El otro Dios, infinitamente superior y perfecto, afirman los gnósticos. Este Dios, incognoscible para el hombre, está fuera de toda esta creación infernal e impura. Ningún hombre puede conocer a este Dios a través de su cuerpo y de su alma, imperfectos y creados. Sólo el hombre que se ha liberado totalmente de eso puede tener una pequeña idea, un atisbo de intuición de lo que es ese Dios que está por fuera de este universo finito y limitado. Este Dios es para los Gnósticos un Dios no solo desconocido sino imposible de conocer, es Incognoscible, es el Dios Verdadero. 

Para la Sabiduría Gnóstica e Hiperbórea, el animal-hombre, creado por El Uno (el Demiurgo), es un ser compuesto de cuerpo físico y Alma. Como producto de una Traición Original, perpetrada por los Dioses Traidores, el Espíritu Increado, perteneciente a una Raza extracósmica, ha quedado encadenado a la Materia y extraviado sobre su verdadero Origen. El encadenamiento espiritual al animal hombre causa la aparición histórica del Yo, un principio de Voluntad inteligente: carente de Espíritu eterno, el animal hombre sólo poseía un sujeto anímico que le permitía adquirir cierta conciencia y efectuar primitivos actos psicológicos mecánicos, debido al contenido puramente arquetípico de tales actos mentales.
Pero de pronto en la Historia, por causa de la Traición Original, aparece el Yo en medio del sujeto anímico, sumido en él. Así, el Yo, expresión del Espíritu, surge hundido en la entraña del Alma sin disponer de ninguna posibilidad de orientarse hacia el Origen, puesto que él ignora que se encuentra en tal situación, que hay un regreso posible hacia la Patria del Espíritu: el Yo está normalmente extraviado sin saber que lo está; y busca el Origen sin saber qué busca. Los Dioses Jerárquicos le encadenaron al Alma del animal hombre para que la fuerza volitiva de su búsqueda inútil fuera aprovechada por el Alma para evolucionar hacia la Perfección Final. Sumido en el sujeto anímico, el Yo es incapaz de adquirir el control del microcosmos, salvo que pase por la Iniciación Hiperbórea, la cual produce el efecto de aislar al Yo, del Alma. Por eso la Sabiduría Hiperbórea distingue entre dos clases de Yo: el Yo despierto, propio del Iniciado Gnóstico y el Yo dormido, característico del hombre dormido u hombre "normal", el humano común y corriente de nuestro días.

Pero, continúan en su argumentación los gnósticos hiperbóreos, mientras los Dioses kármicos del Demiurgo se ocupaban de castigar a los hombres con las pesadas cadenas del Karma, muy otra sería la actitud del Demiurgo. El, según su característica, ha querido imitar, y aún superar, a los linajes hiperbóreos fundando una Raza Sagrada que lo represente directamente, es decir, que canalice su voluntad, y, por intermedio de la misma, reinar sobre los Espíritus encarnados. Una "Raza Sagrada" que, según su Plan, se levante en el medio mismo de los pueblos condenados al dolor y al sufrimiento de la vida y que, triunfando sobre ellos, acabe por infligirles la humillación final de someterlos eventualmente al final de los tiempos a la Sinarquía de la Logia Blanca. Entonces los linajes hiperbóreos, hundidos en el barro de la degradación espiritual, exhalarán sus últimos lamentos y esos gritos de dolor, esos alaridos de espanto, serán la dulce música con que la Raza Sagrada regalará a su "Dios" Jehová, a quien los gnósticos consideran ser Satanás, el Demiurgo de la Tierra. 
El principal crimen del hombre, dicen los gnósticos, ha sido negar la supremacía de "Dios", es decir, del Demiurgo terrestre Jehová, y rebelarse a su esclavitud. Pero el hombre es un ser miserable, inmerso en un Infierno de Ilusión en el que se siente insensatamente "a gusto", sin posibilidades de romper el hechizo por sí mismo. Si ha negado al Demiurgo y se ha "rebelado" ha sido en virtud de un agente exterior, pero: ¿qué "cosa" en el Mundo puede ser capaz de despertar al hombre, de abrir sus ojos a la divinidad olvidada?. Pero esa "cosa", ese "objeto abominable", dicen los gnósticos luciféricos, no es de este Mundo y de él ha "comido" el hombre-Espíritu-cautivo. Ese "fruto verde", que más tarde llamarán Gral, es un alimento que nutre con la gnosis primordial, es decir, con el conocimiento sobre la Verdad de los orígenes. Por el Gral, fruto prohibido por excelencia, el hombre sabrá que es Eterno, que posee un Espíritu Divino encadenado a la materia, que procede de un Mundo imposible de imaginar desde el Infierno terrestre pero por el que siente nostalgia y al que desea regresar. Y en definitiva es ello lo que constituye la tentación luciférica para el iniciando cainita: la promesa de ese Paraíso de vuelta al Origen del Dios verdadero al lado de su representante Lucifer. 

Para los gnósticos el hecho de recordar el Origen Divino será, en adelante, un terrible pecado y quienes lo han cometido deberán pagar por ello; esa es la Voluntad del Demiurgo, lo que denominan la "Ley de Jehová Satanás". Serán sus Ministros, las jerarquías de la Logia Blanca, quienes se encarguen de ejecutar la condena cobrando el castigo en una moneda que se llama: dolor y sufrimiento. El instrumento será, naturalmente, la encarnación, repetida mil veces en transmigraciones "controladas" por la "Ley" del Karma, declarandose, en una terrible plasmación de la prisión del mundo, que el dolor y el sufrimiento son "para bien" de los Espíritus, "para favorecer su evolución". 

Según las leyendas y mitos Gnósticos, el gran Dios Incognoscible envió al Verdadero Kristos, a Lucifer, al Gallardo Señor, Lider y Jefe de la Raza de Espiritus Hiperboreos, ángel de Corazon de Hielo y Voluntad de Fuego y de Luz negra increada inefables, para iluminar a los hombres, para ayudarlos a despertar y a conocer su verdadero origen, el origen de su Espíritu, perversamente aprisionado en esa materia impura llamada cuerpo-alma. El conocimiento salvador capaz de despertar a los hombres y ayudarlos a liberar a sus Espíritus cautivos. El conocimiento apropiado para que el hombre pueda conocer quién es, por qué está aquí en este mundo y qué debe hacer para liberarse y realizar su Espíritu, el cual pertenece a otro plano, increado e incognoscible.

Hay algo en el hombre que no ha sido creado por el dios creador: el Espíritu Eterno. El Espíritu ha sido traído de afuera, de otro plano, de otro mundo, y por tanto no pertenece a este mundo. Ha sido agregado al compuesto de cuerpo y alma que era el hombre animal antes de la venida luciférica, para hacerle funcionar eficazmente, conseguir adquirir un Yo y en su consecuencia evolucionar, porque el hombre anterior creado por el Dios creador constituía un engendro sin autoconocimiento ni consciencia ni yo. Pero el Espíritu luciférico ha sido puesto allí contra su voluntad, se encuentra encarcelado en la materia. Y entonces es el Espíritu lo que se rebela, no  contra su creador, el Dios Incognoscible del que procede,  sino que contra quien en realidad se rebela es contra su carcelero y aprisionador. En su consecuencia el hombre luciférico tiene el deber de oponerse sistemáticamente al que le oprime y le explota para su beneficio, y su función fundamental en esta vida es rebelarse y eventualmente desencadenar y liberar a ese Espíritu con el que se identifica: el Lucifer interno.

Por lo tanto, argumentan los hiperbóreos, si el Demiurgo creó el cuerpo y el alma del "Ser Humano", hay esa otra cosa más que es el Espíritu increado, no creado por Dios, que ha sido aprisionado, adosado, al alma del hombre. La biblia no lo dice, alegan los gnósticos luciféricos porque la biblia habla de lo creado por el Dios demiúrgico que creó el cuerpo y el alma. Pero, afirman, el hombre tiene un cuerpo, un alma y un Espíritu. Un elemento que proviene de otro mundo, de otro reino, del reino incognoscible de la antimateria que en nuestro estado habitual no podemos siquiera imaginar. Esa chispa antimaterial sin la cual ningún ser humano hubiera evolucionado hasta llegar a ser lo que es ahora, es el Espíritu. Sin él, ningún ser humano se hubiera diferenciado jamás del animal común. Esa chispa especial, increada, divina, proveniente del reino incognoscible, es denominada Espíritu. Según la Sabiduría Hiperborea, este Espíritu, que no pertenece a este mundo, ha sido atraído y encadenado a la materia infernal, para utilizarlo, para usarlo como un agente impulsor de la evolución material. Se ha atrapado en cada hombre una chispa increada, para poner en marcha todo este proceso evolucionario que está dentro de los planes del Dios creador. Se utilizan Espíritus divinos para impulsar la evolución en este plano de materia impura y por tanto es la energía divina del Espíritu prisionero lo que impulsa la evolución de lo que ellos denominan que era un animal-hombre.

Tras haber comido de la fruta del arbol de la ciencia del bien y del mal el hombre despertó, cuando la Serpiente tentadora del Edén le dió a comer el fruto prohibido que abrió sus ojos y se hizo conocedor del bien y del mal.. Según los Gnósticos esta Serpiente es Lucifer, que tomó la forma de una serpiente para despertar a los hombres: el que trae la Luz, el Portador de Luz. Lucifer es un Enviado del Dios Supremo, el Dios Incognoscible. Es un Enviado del Dios Verdadero que penetró en este mundo de miseria, imperfecto y deficiente, para despertar y liberar al hombre, para mostrarle cuál es su verdadera situación y cuál puede ser su alto destino. Por esta razón los hombres que siguen los mandamientos del dios creador ven a la serpiente como algo maligno y satánico, y en medio de su gran confusión la equiparan a Satanás. 


Por el contrario, los Gnósticos ven a la Serpiente Lucifer como salvadora, como alguien que vino a salvar a los hombres, como un Enviado del Dios Verdadero, que ha venido a liberar al hombre de la tiranía de Yahvé, de la "tiranía" del dios creador. Esta Serpiente iluminadora que trae la Gnosis, la verdad Gnóstica que permite descubrir lo auténtico y verdadero en este mundo de confusión, ha venido a liberar al hombre y ayudarle a salir de este mundo satánico, a regresar al mundo de donde proviene: el Origen, el Paraíso espiritual, la Patria del Espíritu de donde proviene el hombre cainita. Por tanto esta Serpiente es, para los Gnósticos, la Serpiente de la Salvación, la Serpiente que ha abierto los ojos de los hombres, que les ha ofrecido la manzana de la emancipación, para ayudarlos a despertar y liberarse de este mundo de miseria y materia impura.

 Los Gnósticos de épocas posteriores, en los orígenes del cristianismo, los denominados Gnósticos Cristianos o Cristianos Gnósticos, percibieron a Cristo como la Serpiente del Génesis. Esto fue así porque Cristo, mucho después de los sucesos del paraíso terrenal, al igual que la Serpiente vino a traer un mensaje liberador. Un mensaje que libera de este mundo impuro a los hombres. Según estos Gnósticos Cristianos, se trató de un conocimiento (la Gnosis) capaz de poner a los hombres en contacto con el otro mundo, opuesto al del demiurgo: el mundo incognoscible del Dios Verdadero.  Por ello a Cristo, portador de ese mensaje, de esa Gnosis, se lo ha equiparado a la Serpiente del Génesis, quien vuelve por segunda vez a la Tierra para ayudar nuevamente a la humanidad. En la primera venida fue la Serpiente Lucifer y en la segunda, dicen los Gnósticos, fue también el mismo Lucifer, en forma de Cristo, el Cristos Lucifer. Según estos Gnósticos cristianos, cuando Cristo vino al mundo lo hizo por segunda vez, pues la primera fue en el paraíso terrenal, y en ambas, dicen los gnósticos, se trató en realidad de Lucifer, como Enviado del Incognoscible, la Serpiente es Cristo, el Salvador que vino dos veces a este mundo. Para ellos el cristianismo Verdadero es el cristianismo luciférico, el que que se dió en la Atlantida, de manera que el actual es un Judeocristianismo basada en el Mesias Hebreo, el Arquetipo judaico pergeñado por el Demiurgo, el cual por lo tanto es una Copia del Original que no Libera y solo Lleva a la fusion con el Demiurgo y su Universo Creado. 
Para los Hiperbóreos gnósticos Jesús de Nazaret vino a incorporar de nuevo la identidad espiritual de Lucifer, y, aseguran, es esa divinidad la que realmente adoraron los primeros gnósticos cristianos, aunque finalmente se traicionara tal designio, pues la encarnación crística de hace dos mil años eventualmente formaba parte del plan general del Demiurgo Jehová de conformar un mesías que, frente a los linajes del Espíritu Hiperbóreo, representaría al Arquetipo judío al que se adaptarían culturalmente todos los pueblos occidentales y arios, al servicio del sionismo y de la raza judía que finalmente reinaría en el mundo para dirigir y representar la Sinarquía mundial y al Gobierno institucionalizado globalmente de las Potencias de la materia. Y así Nimrod Rosario establece dentro del mismo texto antes reseñado:

 Ya mencioné que, durante los días de mayor decadencia espiritual de la Atlántida, Kristos Lúcifer se manifestó a la vista de los hombres dormidos. Su Presencia tuvo la virtud de purificar y orientar a muchos hombres, quienes, gracias a este descenso a los Infiernos realizado por el Gallardo Señor, pudieron así emprender el sendero del Regreso. Sin embargo la reacción cobarde de los Dioses Traidores, que recurrieron al empleo de la magia negra para impedir el rescate, condujo finalmente a una guerra sin cuartel que sólo concluyó cuando hubo desaparecido la última Atlántida. Y aunque el continente atlante desapareció devorado por las aguas y miles de años de barbarie y confusión estratégica borraron estos hechos de la Historia, no es menos cierto que el drama vivido fue tan intenso que jamás se oscureció del todo en la memoria colectiva de los linajes hiperbóreos. 


Se intentaba ceñir a los miembros de la Humanidad, sin distinción alguna por su Raza o religión, a un "tipo" psicológico universal o sea a un Arquetipo colectivo. Ese Arquetipo, por supuesto, era el de la Raza hebrea pues lo que se quería en definitiva era judaizar a la humanidad y prepararla para el Gobierno Mundial de la Sinarquía. Para la misión de "preparar el vehículo" mediante el cual Jehová Satanás se manifestaría a los hombres, fue comisionado uno de los Maestros de Sabiduría de la Fraternidad Blanca, quien sería conocido, luego de su encarnación, como Jesús de Nazareth. Pero el cuerpo físico del Mesías poseería una constitución diferente a la de un simple hebreo: María sería preñada "con la mirada" por uno de los Demonios de la Jerarquía, el "Angel Gabriel", quien en realidad emplea el método de "intersección de campos", una de las tres formas de partenogénesis que existen: de este modo se imitaba también a la Virgen de Agartha, Ama, la Madre de Navután, que fue embarazada en Venus por otro "Angel", el "Serafín Lúcifer". Si la obra del Mesías triunfaba la Humanidad entera sería "civilizada", es decir judaizada, y se acabaría la "barbarie", es decir el recuerdo mitológico de los ancestros Divinos ¡Con qué colosal hipocresía se planificó y ejecutó la estafa! Luego de Jesús Cristo ¿quién sería ya capaz de distinguir entre el Kristos de la Atlántida y su caricatura? Sólo unos pocos han sospechado el engaño, Gnósticos, Maniqueos y Cátaros, y contra ellos ha caído el anatema de las Fuerzas Oscuras, la persecución y el aniquilamiento. ¡Con qué colosal hipocresía se planificó y ejecutó la estafa! El Arquetipo Hebreo de Jesús Cristo, que se hallaba al igual que todos los Arquetipos en el Plano Arquetípico, fue precipitado al plano físico o actualizado durante la encarnación del Demiurgo en el cuerpo de Jesús de Nazareth. Tal actualización del Arquetipo Malkhouth significa que se ha establecido una fuerza permanente en la Tierra, la cual actúa de manera equivalente a la gravitatoria "empujando" al hombre hacia la forma judaica. Ello es debido a una razón que es también un terrible secreto: ¡Jesús Cristo no ha desencarnado! Por el contrario se ha situado desde entonces "en el centro de la Tierra", junto al Rey del Mundo, irradiando desde allí……………..
"En el año 30 de la Era cristiana el Verbo se hizo carne y habitó entre los hombres". Aquel por cuya Palabra fue creado el Mundo, se vistió con el ropaje de su Arquetipo Hebreo, Malkhouth, y se manifestó a los hombres en la persona de Jesús de Nazareth. Fenómeno de los fenómenos, Maravilla de las maravillas, ¡qué espectáculo prodigioso habrá sido ver al Demiurgo hecho hombre! Hay que reconocer que esta vez hubo una innegable calidad en su infernal idea de imitar al Kristos de la Atlántida y aprovecharse del Recuerdo de Sangre de los hombres. 
El resultado está a la vista. Poco a poco los pueblos salieron de la "barbarie" y la "Civilización" se extendió hasta los últimos rincones de la Tierra. 
Y los hombres lenta pero inexorablemente se han ido adaptando al patrón psicológico judío ¿cómo se logró este éxito? ¿por qué alquimia colectiva la efímera vida de Jesús Cristo consiguió influir sobre los pueblos durante milenios hasta desembocar en su completa judaización? ¿fue sólo el Recuerdo de Sangre del Kristos de la Atlántida lo que determinó tal resultado o hubo otros factores ocultos que contribuyeron a la confusión de la Humanidad y a su judaización actual? Sin entrar en demasiados detalles, dado que el tema da para largo, puedo decir que el Arquetipo Hebreo de Jesús Cristo, que se hallaba al igual que todos los Arquetipos en el Plano Arquetípico, fue precipitado al plano físico o actualizado durante la encarnación del Demiurgo en el cuerpo de Jesús de Nazareth. Tal actualización del Arquetipo Malkhouth significa que se ha establecido una fuerza permanente en la Tierra , la cual actúa de manera equivalente a la gravitatoria "empujando" al hombre hacia la forma judaica . Ello es debido a una razón que es también un terrible secreto: ¡Jesús Cristo no ha desencarnado! Por el contrario se ha situado desde entonces "en el centro de la Tierra ", junto al Rey del Mundo, irradiando desde allí su "potencia arquetípica" (hoy diríamos "información genética") en infinitos ejes geotopocéntricos que parten del centro terrestre y atraviesan la columna vertebral de los hombres. Esta es la fuerza arquetípica permanente de Jesús Cristo. Pero no es la única: también actúa sobre el hombre una influencia judaica emocional , irradiada desde el propio "Pueblo Elegido" de Israel ya que la Raza Sagrada forma parte de la anatomía oculta de la Tierra cumpliendo la función de chakra corazón o anhata chakra.

Con respecto a la última pregunta vale la pena destacar que el "animal-hombre" creado por el Demiurgo hace millones de años para que "evolucionase" de acuerdo al Plan que siguen los siete Reinos de la Naturaleza , tendía naturalmente a conformar un typo que respondía a algunos Arquetipos básicos. Sin embargo, desde el año 33 de la Era Cristiana , puede asegurarse que el Arquetipo judaico de Jesús Cristo es ahora el Arquetipo psicológico del hombre, es decir, el tipo hacia el que tiende por evolución. Esto significa que en los hombres, quienes poseen por el antiguo Misterio de A-mort una herencia animal, las tendencias animales le impulsarán inconscientemente hacia el Arquetipo judaico. Sólo la pureza de sangre podrá evitar el predominio de las tendencias animales y el consiguiente peligro de corresponder psicológicamente con el Arquetipo judaico……………

Nos llama poderosamente la atención la relación de alianza antiluciférica que en todo momento nos presentan los Hiperbóreos gnósticos, y así lo acaba de manifestar también el pontífice nazi, entre el Jehová demiúrgico y la Fraternidad o Logia de Maestros de Shamballa, como representantes ambos de la llamada Sinarquía mundial sionista y materialista antiluciférica, cuando cualquiera que haya leído los textos teosóficos de la Sra. Blavatsky o de la arcana Alice Bailey, ambas canalizadoras de la ideología espiritual de los dos miembros fundamentales de tal Fraternidad, los mahatmas Koot Hoomi y Morya, habrá recogido de forma contínua en tales textos los ataques y críticas proluciféricas de dicha Logia contra el Demiurgo Jehová, como dios lunar menor en relación con el dios solar Lucifer, y asimismo contra los desmanes más recientes del pueblo judío en el asentamiento de su actual estado de Israel. El tratamiento que HP Blavatsky da al concepto de Jahvé en su Doctrina Secreta, debido a cierta antipatía que sentía tanto contra Cristo como contra Jahvé, mostraba a éste como deidad lunar cuyo adversario es Lucifer, al que consideraba un dios positivo y solar, siguiendo el antiguo enunciado de "Christus verus Luciferus", como vehículo de luz espiritual.

 Revista Biosofia