miércoles, 28 de enero de 2015

EL PARSIFAL DEVELADO – PROMETEO-LUCIFER



Prometeo el Dios Griego es LUCIFER que se rebeló contra BRAHMA el señor de la materia, por cuya razón SHIVA, el TERCER LOGOS, le precipitó indignado en el Patala inferior.

PROMETEO-LUCIFER, es un fuego misterioso desprendido del LOGOS SOLAR y fijado sabiamente en el centro de la tierra por la fuerza de la gravedad y el peso de la atmósfera.

Escrito está con palabras de oro en el libro de la vida: "El ingrediente superlativo del ANIMA MUNDI es el PHOSFOROS LUCIFÉRICO".

Como secuela y corolario cabe aquí aseverar, con mucho énfasis, lo siguiente: El estéril trabajo de Mime en su forja; el fracaso rotundo de los poderes creadores deviene cuando se apaga el fuego.


El ardiente crepitar del fuego elemental de los sabios bajo el crisol alquimista, es un axioma de la Filosofía Hermética.

INRI: (IGNIS NATURA RENOVATUR INTEGRAM). El fuego renueva incesantemente toda la naturaleza. Tú lo sabes...

Exclúyase a LUCIFER el MAHA-ASURA en la SEXO-YOGA y obsérvese luego lo que sucede... contémplese el fracaso.

En la aurora resplandeciente del MAHAMVANTARA, cuando el hombre y la cadena terrestre iban a aparecer, prodújose como por encanto de la presencia del LOGOS, un Ángel (la sombra del Señor), lleno de deseo progresivo, y es obvio que el Divino Arquitecto del Universo le dio el dominio de los MUNDOS-INFIERNOS.

PROMETEO-LUCIFER descendiendo hasta el fondo del Averno para librar de sus torturas a las víctimas, nos recuerda a Hércules, el Dios Solar, bajando al Hades o Cueva de la Iniciación para salvar a las almas perdidas.

LUCIFER, es la energía activa y centrífuga del universo, fuego, vida, auto-independencia, rebeldía psicológica.

El infierno de su ímpetu revolucionario, es la expansión vital de la nebulosa para convertirse en nuevas unidades planetarias.

PROMETEO-LUCIFER se roba valerosamente el fuego Divinal para auxiliarnos en la senda de la insurrección espiritual.

LUCIFER es el Guardián de la puerta y de las llaves misteriosas del Santuario para que no penetren en él, sino los ungidos que poseen el secreto terrible de Hermes.

El resplandeciente Señor de las siete mansiones gloriosas conocido con los nombres sagrados de PROMETEO-LUCIFER, MAHA-ASURA, etc., es ciertamente el espléndido Ministro del LOGOS-SOLAR.

Bien saben los Siete Señores del Tiempo (los siete Crónidas), que a PROMETEO-LUCIFER le han sido encomendadas la espada y la balanza de la Justicia Cósmica, pues él es la norma del peso, la medida y el número; el HORUS, el AHURA-MAZDA; etc., etc.

PROMETEO-LUCIFER poniendo su Verbo en boca del Titán adolorido, refiriéndose a los míseros mortales, exclama con todas las fuerzas de su alma:

"Para que no se hundieran, arrebatados al tenebroso Hades. Por esto, terribles torturas me oprimen. Cruel sacrificio, que a lástima mueve. Yo que a los mortales compadecí"...

"¡Gran Beneficio fue el que a los mortales otorgaste!".

LUCIFER-PROMETEO contesta:
  
"Sí y además les di el fuego".

CORO: "Conque el fuego llameante esos seres efímeros poseen?"

PROMETEO: "Sí, y por él muchas artes con perfección aprenderían".

Empero, es fácil comprender que con las artes que auto-enaltecen y dignifican al hombre, el fuego luciférico recibido se ha tornado en la peor de las maldiciones.

El elemento animal y la conciencia de su posesión han cambiado el instinto periódico en animalismo y sensualidad crónica.

Esto es lo que amenaza a la humanidad como pesado manto funerario. Así surge la responsabilidad del libre albedrío; las pasiones titánicas que representan a la humanidad en su aspecto más sombrío.

Hablamos sobre los aspectos del FUEGO LUCIFERINO, sólo nos resta ahora decir que tal Fuego no es ni bueno ni malo, todo depende del uso que hagamos de él; en esto precisamente se hallan fundados el pecado y la redención a la vez.
 

Prometeo es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses y darlo a los hombres para su uso y posteriormente ser castigado por Zeus  quien se vengó de Prometeo e hizo que lo llevaran al Cáucaso, donde fue encadenado para que  un águila se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecerle cada noche, y el águila volvía a comérselo cada día. Este castigo había de durar para siempre, pero Heracles pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y lo liberó disparando una flecha al águila. Esta vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase de nuevo su castigo, al proporcionar la liberación más gloria a Heracles, quien era hijo de Zeus.



Empero, aquel notable señor, a pesar de conocer el secreto de los ELOHIM, el Misterio del FUEGO CREADOR, bajo a la Tierra a traerle el Fuego de la Sabiduría a los mortales, otorgándoles el Libre Albedrio y su destino final, al descubrir la chispa divina que llevan dentro.

Extraído parcialmente del libro: EL PARSIFAL DEVELADO 



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